Todo comenzó cuando tenía solo 2 años. Apenas tengo un vago recuerdo de estar sentada delante del televisor viendo algún campeonato de patinaje sobre hielo. Después de esa experiencia intensa, pasé un año entero diciéndole a mi madre que quería patinar.
Recuerdo ponerme esas botas con ruedas y, según dicen, volé por la pista. Desafortunadamente, eso no prosperó, pues mi destino era otro.
Lo siguiente que recuerdo es pedirle a mi madre participar en las fiestas de mi pueblo, subiéndome al escenario para hacer un playback. Para entonces, solo tenía 6 años.
El escenario me cautivó y, después de eso, no pude parar. Empecé a estudiar ballet clásico y danza española. En verano, hacía intensivos de otras disciplinas. Soy multipotencial, y en la variedad encuentro el gusto.
En la adolescencia, amplié mis conocimientos con la interpretación. Creé mi propia compañía con 16 años y estuve actuando y dirigiendo en un grupo amateur por más de una década.
Por aquella época, comencé con las clases de canto y más tarde con los estudios de música clásica. Finalmente, me gradué en la ABRSM de Londres en la especialidad de ópera, música y piano.
Mi carrera profesional como actriz y bailarina comenzó en 2002 en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y he participado en más de 21 producciones distintas con directores y coreógrafos de renombre. Paralelamente, he trabajado como mezzosoprano en diversos proyectos artísticos propios, en teatro y ceremonias.
Soy una actriz todo terreno: me encanta la comedia, el terror y el drama. Sin embargo, lo que más me gusta son los personajes de emociones complejas y difíciles. Mi marca personal es la versatilidad — como los camaleones.
Además de actriz, soy bailarina. De hecho, fue así como comencé en el mundo artístico. Me formé en ballet clásico hasta pasados los 20, una disciplina que me dio técnica, conciencia corporal y la base para dominar cualquier estilo de danza. He bailado en producciones como Le Nozze di Figaro de Lluís Pascual y El Ventall de Lady Windermere en el TNC. También me formé en danza española, lo que me permitió ser profesora de sevillanas en varias escuelas de Barcelona.
Más de dos décadas viviendo el mundo escénico desde dentro me han dado algo que va más allá de actuar: una comprensión profunda de cómo funciona una producción de principio a fin.
En 2025 decidí formalizar eso que ya hacía de forma natural — coordinar, organizar, conectar personas y proyectos — con formación específica en producción de espectáculos y dirección de casting. Dos cursos en RTVE HAZ con notas de 9,5 y 9,33 sobre 10. No es un giro radical: es sumar una nueva capa a todo lo que ya soy.
Hoy me muevo con igual comodidad delante y detrás de las cámaras.